La tan promocionada guerra de las consolas parece haberse inclinado definitivamente hacia el producto de Nintendo, sobre todo gracias a su precio final.
De hecho, el departamento de juegos de Sony registró pérdidas operacionales de 232.000 millones de yenes (1.420 millones de euros) en el pasado año fiscal japonés, que finalizó el pasado 31 de marzo, debido a los considerables costos de implementación de la PS3.
En mayo, Sony vendió 45.321 unidades de la PS3, mientras que la consola Wii vendió 251.794 unidades. En abril, Wii había cuadruplicado en ventas a la PS3, según la editorial de revistas de juego japonesa Enterbrain, en una tendencia que se mantiene creciente desde el principio.
Nintendo lanzó su nueva consola en el país en noviembre. La Wii se caracteriza sobre todo porque incluye un control sensible al movimiento que permite a los usuarios jugar directamente en la pantalla, al moverlo como una raqueta de tenis o blandirlo como una espada. Sony también comenzó a vender la PS3 a fines del año pasado, pero su demanda ha sido más débil de lo esperado debido a su alto precio y a la disponibilidad limitada de algunos de sus juegos más atractivos.
Por otro lado, la Wii lideró en abril las ventas de nuevas consolas por cuarto mes consecutivo en Estados Unidos, con 360.000 unidades, mientras que Sony vendió 82.000 PS3 y Microsoft vendió 174.000 Xbox 360.
Algunos inversores están preocupados por que los beneficios de la división electrónica de Sony -gracias a las sólidas ventas de televisores Bravia- se vean contrarrestados por las contínuas pérdidas de la división de juegos.
La compañía ha anunciado inversiones por más de 60.000 millones de yenes (370 millones de euros) en los próximos tres años para impulsar la producción de chips de sensores de imagen, usados en teléfonos móviles y en cámaras digitales, y que suponen la mayor fuente de ingresos del gruupo japonés.