RANGUN (AFP) - Las zonas más castigadas por el ciclón Nargis que no votaron en el referéndum constitucional organizado el 10 de mayo por la junta militar birmana, podían hacerlo el sábado, un día antes de la conferencia internacional de donantes en Rangún que pedirá 11.000 millones de dólares.
A Rangún volverá el sábado el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, tras su visita a Sichuan, la provincia del suroeste de China más afectada por el devastador sismo del 12 de mayo. Ban ya estuvo en Birmania para persuadir a los militares en el poder de que aceptaran la ayuda internacional.
Ban participará en la reunión de donantes, organizada por la ONU y la Asociación de Naciones del Sureste Asiático (ASEAN) para asistir a los damnificados del Nargis, que asoló Birmania el 3 de mayo.
El sábado, el responsable onusiano inauguró en el antiguo aeropuerto internacional de Bangkok -Don Mueang- una plataforma para enviar ayuda a Birmania, constató un periodista de la AFP.
Pese a la catástrofe, una de las más destructoras de los últimos años, que dejó más de 133.600 muertos y desaparecidos, la junta militar decidió organizar el referéndum en las zonas afectadas por el ciclón (siete circunscripciones del delta del Irrawaddy, en el suroeste, y otras 40 de Rangún).
Unos cinco millones de birmanos están convocados a las urnas, pero sus votos no tendrán efecto en el resultado final, ya que los militares anunciaron tras la votación celebrada el 10 de mayo en el resto del país que la nueva Constitución había sido aprobada por el 92,4%.
En Rangún, algunos votantes dieron parte de intimidaciones y dijeron que los militares les obligaron a votar bajo su vigilancia.
"Mis amigos y yo votamos sí porque si votas no, las autoridades lo sabrán y no queremos problemas", dijo Soei Teck, de 26 años.
Según la junta militar en el poder, la nueva Constitución, redactada bajo su tutela, abrirá la vía a unas elecciones multipartitas en 2010.
Sin embargo, la opositora Liga Nacional por la Democracia (LND) de la premio Nobel de la Paz, Aung San Suu Kyi, denunció que el texto fortalece el poder de los militares y ha criticado al régimen por celebrar el referéndum en lugar de centrarse en ayudar a la población tras el paso del ciclón.
La líder de la LND, bajo arresto domiciliario desde 2003 en Rangún que será revisado por las autoridades el lunes, votó por anticipado el viernes.
En 1990, la LND ganó ampliamente las elecciones legislativas, pero los militares no reconocieron los resultados.
Horas después del referéndum, Rangún acogerá una conferencia internacional de recaudación de fondos convocada por la ONU y los 10 países de la ASEAN, de la que forma parte Birmania, que valoró los daños del Nargis en más de 10.000 millones de dólares.
La conferencia "intentará lograr el apoyo de la comunidad internacional para responder a las necesidades más urgentes de los afectados y la reconstrucción a largo plazo", indicaron los organizadores.
Varios países occidentales, encabezados por Estados Unidos, dudan del interés de la reunión.
Desde Bangkok, el ministro británico de Desarrollo Internacional, Douglas Alexander, advirtió el sábado que la junta militar birmana debe cumplir su promesa.
"Queremos un acceso completo y sin restricciones para los trabajadores humanitarios extranjeros. Queremos también un aumento de la cantidad de vuelos" de asistencia hacia Birmania, afirmó Alexander a la AFP.
La junta birmana pidió a los donantes particulares que no entreguen ayuda a los damnificados por el ciclón Nargis en los arcenes de las rutas porque algunos birmanos que no fueron afectados se están aprovechando de la situación.
Birmania, que con 57 millones de habitantes y 46 años de gobiernos militares se ha convertido en uno de los países más pobres del planeta, rechazó las operaciones de ayuda internacional masiva y filtró los dispositivos de rescate tras el paso del ciclón Nargis, pero la presión exterior le obligó a aceptar finalmente esta semana la entrada de los cooperantes extranjeros.
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